Productos con aceite de palma: biocombustibles de primera generación

Fuente: Pixabay

Ir al supermercado y llenar la cesta de la compra de productos libres de aceite de palma no es una tarea fácil. Galletas, cereales, chocolates, bollería, precocinados… Además, el etiquetado de estos productos no es tan sencillo como pudiera parecer: aceite de palma o aceite de palmiste sí, pero también grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de palma, palmoleina u oleina de palma, manteca de palma, sodium palmitate o incluso podemos encontrarla por el nombre científico de la palma aceitera, “Elaeis guineensis”.

Pero si pensabas que ya con esta información podrías llevar una vida cien por cien libre de aceite de palma estabas muy equivocado porque, según un estudio realizado por Transport & Environment, en España más del 90% del consumo de aceite de palma proviene de los biocombustibles de primera generación.

¿Qué son los biocombustibles de primera generación?

Se les llama biocombustibles convencionales o de primera generación y son los que se producen a partir de cultivos alimentarios que han sido cultivados en tierras de cultivo exclusivamente para la producción de biocombustible. Ejemplos de estos biocombustibles son los derivados del aceite de colza, de palma o de soja.

¿Cuánto biocombustible de palma usamos en España?

Aunque siete de cada diez europeos no quiere aceite de palma en sus depósitos, la realidad es que el 82% no sabe que el diésel tiene un porcentaje de palma en su composición. Rosalía Soley, de Ecologistas en Acción, sostiene con los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que el 90% del biodiésel producido en nuestro país está hecho con aceite de palma, que la producción aumentó un 27% en 2017 y que ya supone un 44% de todo el biodiésel producido en Europa.

¿Cómo saber si un combustible lleva palma?

Todos los diésel llevan un porcentaje de biocombustible. Desde el 1 de septiembre de 2018, cuando entró en vigor el nuevo etiquetado para combustibles y vehículos, podemos saber más fácilmente qué porcentaje de biodiésel lleva el diésel con el que repostamos atendiendo a la etiqueta del surtidor: B7, B10… indican que el contenido máximo en biocombustible es del 7 o 10 por ciento respectivamente. De este porcentaje de biocombustible, el 72% es de palma.

Nuevo etiquetado de combustibles

¿Por qué es malo el biocombustible de palma?

Según un estudio de Transport & Environment, el biodiésel elaborado a partir de aceites vegetales de primera generación tiene de media un 80% más de emisiones de efecto invernadero que el diésel fósil, principalmente debido a las altas emisiones causadas por la deforestación y el drenaje de turberías.

Fuente: Ecologistas en Acción

Los biocombustibles de segunda generación como alternativa

Existe una alternativa: los biocombustibles de segunda generación. El objetivo de la Unión Europea es sustituir los biocarburantes de primera generación por los de segunda generación: los producidos principalmente a partir de residuos de biomasa, UCO (Used Cooked Oil, aceite de cocina reciclado en inglés) y grasas animales. Para el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Biocombustibles y Combustibles Renovables (Afabior), Santiago Verda, el futuro de estas fuentes de energía es “muy alentador”. El Parlamento Europeo aprobó en diciembre una directiva que fija para 2030 una cuota mínima del 14% de estos biocombustibles de segunda generación.

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