
Cuando hablamos de reciclaje de aceite usado, solemos hacerlo en litros por recogida o por contenedor. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en la cantidad que un establecimiento puede generar a lo largo de todo un año.
Aunque depende del tipo de cocina, del volumen de clientes y del uso de freidoras, hacer un cálculo aproximado ayuda a entender por qué este residuo tiene tanto valor dentro de la economía circular.
Pongamos un ejemplo
Imaginemos un restaurante que consume unos 35 litros de aceite de fritura a la semana. Si parte de ese aceite se renueva periódicamente, al cabo de un año habrá generado aproximadamente entre 1.500 y 1.800 litros de aceite usado.
Ahora multipliquemos esa cifra por los cientos de miles de bares, restaurantes, hoteles y comedores colectivos existentes en España. El resultado es una enorme fuente de materia prima que puede aprovecharse para producir combustibles renovables en lugar de convertirse en un problema ambiental.
Mucho más que un residuo
Cada litro de aceite correctamente recogido puede incorporarse a procesos industriales que permiten fabricar biodiésel avanzado o HVO.
Estos combustibles presentan reducciones importantes de emisiones respecto a los combustibles fósiles cuando se producen a partir de residuos y cumplen los criterios de sostenibilidad establecidos por la Unión Europea.
¿Y qué ocurre si no se recicla?
El aceite vertido por el desagüe puede provocar obstrucciones en las redes de saneamiento, aumentar los costes de depuración y dificultar el funcionamiento de las estaciones depuradoras. Además, supone perder una materia prima que cada vez tiene mayor valor para la producción de energía renovable. Por este motivo, la recogida selectiva del aceite vegetal usado forma parte de las políticas europeas de economía circular y reducción de emisiones.
Una oportunidad para la hostelería
Quizá un único restaurante no cambie el sistema energético europeo. Pero miles de establecimientos gestionando correctamente un residuo que generan cada día sí pueden marcar una diferencia significativa.
En un momento en el que Europa busca reducir su dependencia del petróleo y aumentar el uso de combustibles renovables, el aceite usado se ha convertido en un recurso estratégico cuyo valor probablemente seguirá creciendo durante los próximos años.