HVO, biodiésel y SAF: qué diferencias hay y qué papel tiene el aceite usado

En 2025 el SAF representó el 2,8 % del combustible de aviación suministrado en los aeropuertos de la Unión Europea. Fuente de la imagen: Pixabay

El aceite de cocina usado se ha convertido en una materia prima cada vez más interesante para fabricar combustibles renovables. Pero no todos los combustibles que pueden producirse a partir de este residuo son iguales. HVO, biodiésel y SAF son conceptos que aparecen cada vez con más frecuencia y que, aunque están relacionados, corresponden a productos y aplicaciones diferentes.

Entender sus diferencias permite comprender también por qué el aceite usado tiene hoy un valor que va mucho más allá de su simple gestión como residuo.

Biodiésel: transformar el aceite en combustible

El biodiésel convencional se obtiene mediante un proceso químico denominado transesterificación. Los aceites y grasas reaccionan con un alcohol y se transforman principalmente en ésteres de ácidos grasos, que pueden utilizarse como biocombustible.

Una de sus materias primas puede ser precisamente el aceite de cocina usado. De hecho, la normativa europea reconoce el aceite de cocina usado entre las materias primas destinadas a la producción de biocarburantes.

El biodiésel puede utilizarse mezclado con gasóleo y, dependiendo del tipo de vehículo y de la especificación del combustible, existen diferentes límites y condiciones de uso.

HVO: una alternativa diferente

El HVO, siglas de Hydrotreated Vegetable Oil, se fabrica mediante un proceso de hidrotratamiento. En lugar de convertir los aceites en ésteres, el proceso elimina determinados componentes y transforma las moléculas originales en hidrocarburos similares a los presentes en los combustibles fósiles.

La diferencia es importante porque el resultado es un combustible renovable de tipo «drop-in», es decir, mucho más parecido químicamente al diésel convencional.

El HVO también puede producirse a partir de residuos y aceites usados. La propia normativa europea contempla el aceite de cocina usado entre las materias primas elegibles para la producción de biocarburantes. Además, los valores de referencia europeos muestran una huella de emisiones especialmente baja para el HVO producido a partir de aceite de cocina usado.

Por eso el HVO está ganando protagonismo en sectores donde sustituir rápidamente los combustibles fósiles resulta complicado.

¿Y qué es el SAF?

SAF significa Sustainable Aviation Fuel, o combustible sostenible de aviación. No es un único combustible, sino una denominación que engloba diferentes combustibles sostenibles que pueden utilizarse en aviación.

Una de las vías para producir SAF utiliza aceites y grasas mediante procesos similares al hidrotratamiento. En este caso, el producto final se transforma y adapta para cumplir las especificaciones necesarias para su utilización como combustible de aviación.

La importancia del aceite usado en este mercado está aumentando rápidamente. Según la Comisión Europea, en 2024 el 81 % del SAF utilizado en la Unión Europea se produjo a partir de aceite de cocina usado.

Y el mercado sigue creciendo. En 2025, primer año de aplicación de las obligaciones de ReFuelEU Aviation, el SAF representó el 2,8 % del combustible de aviación suministrado en los aeropuertos de la Unión Europea, frente al mínimo obligatorio del 2 %.

Tres combustibles, una materia prima que gana importancia

La diferencia puede resumirse de una forma sencilla:

  • El biodiésel convierte los aceites en ésteres mediante transesterificación.
  • El HVO los transforma en hidrocarburos mediante hidrotratamiento y puede utilizarse como combustible renovable para vehículos compatibles.
  • El SAF es combustible sostenible destinado a la aviación y puede fabricarse mediante distintas tecnologías, entre ellas rutas basadas en aceites y grasas.

Lo interesante es que una misma materia prima residual puede entrar en diferentes cadenas de valor. El aceite que sale de una freidora puede dejar de ser un residuo sin utilidad y convertirse en materia prima para fabricar combustibles destinados al transporte por carretera o incluso a la aviación.

El aceite usado, cada vez más estratégico

Esta evolución ayuda a explicar por qué la correcta recogida del aceite de cocina usado es importante. No se trata únicamente de evitar que termine en el desagüe o genere problemas ambientales. Cuando se recoge separadamente y se gestiona correctamente, puede incorporarse a procesos industriales que recuperan su valor.

El Ministerio para la Transición Ecológica señala que los aceites de cocina usados recogidos de forma separada pueden destinarse a la producción de biocarburantes, además de otros productos como jabones y materias primas para la industria química.

A medida que aumente la demanda de combustibles renovables, esta materia prima residual será cada vez más relevante. Para la hostelería, por tanto, gestionar correctamente el aceite usado no es solo una obligación ambiental: también significa contribuir a una cadena de economía circular en la que un residuo puede volver a convertirse en recurso.