
En un restaurante, bar, hotel o comedor colectivo, el aceite de cocina usado forma parte de la actividad diaria. El problema aparece cuando el establecimiento no dispone de un contenedor específico o cuando este se llena antes de que llegue la siguiente recogida.
La solución no es almacenar el aceite de cualquier manera ni, mucho menos, deshacerse de él por el fregadero. Existen formas sencillas de conservarlo temporalmente y entregarlo posteriormente al sistema de recogida adecuado.
Lo primero: nunca tirar el aceite por el desagüe
Aunque pueda parecer una solución rápida, verter aceite usado por el fregadero puede provocar problemas tanto dentro del propio establecimiento como en la red de saneamiento.
El aceite puede adherirse a las tuberías y favorecer la formación de obstrucciones. Además, cuando llega a las aguas residuales, aumenta la dificultad y el coste de los procesos de depuración y puede afectar a los ecosistemas acuáticos.
El Ministerio para la Transición Ecológica recomienda evitar expresamente el vertido de aceites de cocina usados por fregaderos, inodoros u otros elementos de la red de saneamiento.
¿Dónde guardarlo mientras tanto?
Si todavía no se dispone de un contenedor de recogida, lo importante es separar el aceite del resto de residuos y almacenarlo en un recipiente adecuado, cerrado y estable.
Antes de introducirlo, conviene dejar que el aceite se enfríe. Después puede trasvasarse cuidadosamente a un recipiente resistente y bien cerrado, evitando mezclarlo con agua, productos de limpieza u otros residuos.
En el caso de un establecimiento de hostelería, lo recomendable es disponer de un sistema de almacenamiento específico y establecer una recogida periódica con un gestor que opere de acuerdo con los requisitos aplicables.
El propio MITECO contempla para los grandes generadores sistemas de recogida a demanda, una vez alcanzado un determinado volumen de almacenamiento, o mediante rutas con una frecuencia definida.
¿Y si solo tengo una pequeña cantidad?
Un restaurante no debería asumir que una pequeña cantidad deja de ser importante. La cantidad no convierte el aceite usado en un residuo que pueda eliminarse por el desagüe.
Si se trata de una cantidad puntual, lo adecuado es conservarla separada hasta poder entregarla mediante el sistema de recogida correspondiente. Para cantidades habituales generadas por una actividad profesional, resulta más práctico establecer una recogida periódica que permita evitar acumulaciones.
Además, separar correctamente el aceite facilita que pueda recibir un tratamiento posterior. Los aceites de cocina usados recogidos de forma separada pueden utilizarse como materia prima para producir biocarburantes, jabones y otros productos industriales.
¿Puedo mezclarlo con otros residuos?
No es una buena práctica mezclar el aceite usado con residuos que puedan dificultar su posterior tratamiento.
El objetivo es mantenerlo lo más limpio posible: sin agua, restos de alimentos, productos químicos ni otros líquidos. Cuanto mejor se separe en origen, más sencillo resulta su almacenamiento, transporte y aprovechamiento posterior.
También conviene diferenciar el aceite de cocina usado de otros aceites, como los lubricantes de vehículos o maquinaria. Son residuos diferentes y tienen sistemas de gestión distintos.
La solución: separar, almacenar y recoger
Para un establecimiento de hostelería, la gestión puede resumirse en tres pasos:
- Separar el aceite usado del resto de residuos.
- Almacenarlo en un recipiente cerrado y adecuado.
- Entregarlo mediante un sistema de recogida habilitado para su posterior tratamiento.
De esta manera, incluso si el restaurante todavía no dispone de un contenedor permanente, puede evitar el vertido incorrecto y conservar el residuo hasta que se produzca su recogida.
Lo importante es entender que el aceite usado no es simplemente algo que hay que eliminar. Es una materia prima que puede volver a entrar en la economía mediante procesos de reciclaje y valorización. Una gestión sencilla en la cocina puede ser el primer paso de ese proceso. ¡Te ayudamos!